Opinión Variados

Colombia, pelea de tontos ganancia de vivos

Colombia, pelea de tontos ganancia de vivos 1
Artículo escrito por Marco Antonio Reyes

Colombia, pelea de tontos ganancia de vivos; es una expresión que  podría sintetizar(así parezca ofensiva), la historia de una nación que desde su antesala de constitución como República, vivió los más recios y sangrientos enfrentamientos con la llamada Patria Boba en donde a  partir de las intenciones separatistas de España (formalizadas en Santa Fe de Bogotá en el año de 1810),  los que querían un régimen centralista y los que peleaban por un régimen federalista, se enfrascaron en un conflicto, llegando finalmente  las fuerzas de reconquista del monarca Fernando VII que  echaron por tierra lo alcanzando, librándose una cruenta guerra fratricida de 9 años que costó vidas, sangre y sufrimiento entre españoles, criollos y mestizos, tanto monárquicos como republicanos.

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Imagen de manifestaciones por Colombia en Trafalgar Square en Londres.Cortesía de Gloria García.

Se pasa esta página de la historia y se constituye Colombia como nación, pero siguen los colombianos sin entenderse y continúan  matándose entre ellos en guerras internas como la gran confrontación de finales del siglo XIX, y comienzos del XX, la guerra de los Mil días, (17 de octubre de 1899 – 21 de noviembre de 1902).

El país fue desangrado en esta guerra  y quedó tan exhausto que no pudo respirar fuerte para evitar que la posición de gobiernos centrales frágiles hiciera que el fracaso de la obra del canal de Panamá, liderada por el francés Ferdinand de Lesseps, iniciada en el  año 1879, diera los argumentos necesarios para que Theodore  Roosevelt como presidente de los EEUU (1903), recibiera el “papayazo” (dicese en Colombia de la actitud  del ingenuo que  da la oportunidad para que le quiten lo que tiene), de meterse en Panamá y quedarse con el canal, perdiendo con la separación del  istmo un brazo  este país,  a causa en  buena parte de la negligencia de quienes administraban.

Continua la historia colombiana del siglo XX y siguen las desigualdades, exclusiones, desacuerdos y peleas por el poder y allí de nuevo estalla otro gran conflicto violento que toma toda su fuerza con el asesinato del líder y candidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948, que desemboca en una violencia partidista de grupos radicales violentos de liberales y conservadores que se matan entre sí en una escalada de crímenes atroces, e innombrables que dejan además de muertos y mutilados a  incontables familias desposeídas de sus tierras, un campo arrasado, y un país más endeudado con el crédito internacional.

La violencia política partidista pasó un nuevo episodio pero no se terminó, pues este cese del conflicto dejó a muchos inconformes y a un poder gubernamental dispuesto a no ceder y a actuar con toda la fuerza para erradicar a estos actores violentos que amenazaban la soberanía territorial.

Sin embargo, desafortunadamente lo que aparentemente parecía más bien fácil, al enfrentarse en el año 1964  la fuerza descomunal del Estado contra no más de 200 hombres de Pedro Antonio Marín, Alias Tiro Fijo,  en la llamada Marquetalia, (territorio comprendido entre  el corregimiento de Gaitania, en el municipio de Planadas, Tolima), Riochiquito (Cauca), El Pato (Huila) y Guayabero (Guaviare), siendo  bombardeados con aviones, atacado con  tropa y toda la artillería posible,fue un fracaso.

Situación que en lugar de erradicar la amenaza guerrillera de los desmovilizados de la guerrilla liberal, al sentirse cercados por las fuerzas estatales, se alinearon ideológicamente como un movimiento comunista, recibiendo el padrinazgo del entonces  bloque soviético, consiguiendo que un conflicto que mayormente era  rural por la distribución de la tierra a los campesinos, se convirtiera en una confrontación con unos ribetes internacionales, logrando que a esta pelea entraran nuevos  interesados.

El conflicto colombiano escaló de esta forma  hacia un nivel mundial.

Más de 50 años matándose entre colombianos, en medio de quienes sin interesarse en políticas e ideologías, les tocó llevar la peor parte con sus campos sembrados de explosivos, niños reclutados a la fuerza, fincas sintiendo los bombardeos, pérdida de sus vidas, desplazamientos  y un señalamiento de amigos de unos o de otros, que los ponía contra la pared en el paredón de fusilamiento, unido a  unos empresarios  de la producción agrícola y pecuaria que les tocó dejar sus terrenos tirados, ante la amenaza de un secuestro extorsivo de parte de quienes no les aseguraban que aun pagando les respetaran sus vidas.

Colombia se siguió desangrando física y económicamente con un presupuesto que en lugar de servir para su desarrollo se destinó para la defensa de zonas de un  territorio controlado  por  grupos armados.

De esta forma la nación colombiana luego de batallar en dos gobiernos le apuesta en uno, a la guerra total, con Uribe Vélez, y en el otro a la paz definitiva con Santos Calderón, pero ¡oh! qué lamentable, ni lo uno, ni lo otro, los colombianos y quiénes han recibido por ellos la delegación de conducirlos, son incapaces de resolver su problema que se alimenta de otro combustible como el narcotráfico, que lo termina engordando aún más.

La actual protesta  social que estalla tras los confinamientos por la pandemia, las consecuencias que trajo y el fantasma de unas reformas: tributaria, pensional y de la salud, agobiantes para el pueblo colombiano, muestra   las imágenes de unas manifestaciones desbordadas con bloqueos y violencia, con  imágenes virales en redes sociales que consiguen hacer que como nunca antes al rededor del mundo  en capitales europeas como Londres y en los Estados Unidos,  colombianos y nacionales de estos y otros  países, pidan a gritos justicia en Colombia.

Grito que tal vez  pueda ser la oportunidad para que de pronto las potencias imperantes y los ricos del planeta  empiecen a sentir la obligación de participar para resolver de una vez por todo el problema de los “pobres colombianos”.

Por supuesto que toda operación de “rescate”, incluida si es  de tipo militar, tiene un costo, que los inversores cobrarán y este país  tiene como pagar hipotecando todo lo que tiene, pero que una población enceguecida no se ha dado cuenta que posee, porque Colombia para muchos colombianos frente a otros países del primer mundo,  es un país pobre, dejando de hacer el inventario de todos los recursos naturales y minerales con que cuenta esta nación.

La unidad fortalece el valor de Colombia, la división la desfavorece y deprecia todo lo que se posee, con  la pérdida de la  imagen favorable  y confianza que se ha obtenido con mucho esfuerzo en  el exterior.

La guerra representa también para algunos un negocio que puede tener inversionistas  en cualquier parte de la tierra, negocio  que a los únicos que no les conviene es a quienes viven en este  pródigo territorio.