Más de 9 toneladas de alimentos se botan en Colombia

Son más de  9 toneladas de alimentos que  se botan en Colombia, según datos del Departamento Nacional de Planeación DNP.

Las pérdidas y desperdicios anuales   suman un total de 9.76 toneladas de alimentos, lo que equivale al 34% de la producción total.

Las cifras escandalosa arropa también a  Latinoamérica y el Caribe en donde de acuerdo a la FAO, se estiman niveles de pérdida y desperdicio cercanos al 34% de los alimentos producidos, que representan 127 millones de toneladas o 223 kilogramos por persona por año.

Estas pérdidas se producen en la fase inicial de la poscosecha y en el proceso de logística, antes de ser transportados los alimentos hasta su destino final.

Imagen superior tomada de www.entornointeligente.com

“Las pérdidas y desperdicios anuales   suman un total de 9.76 toneladas de alimentos, lo que equivale al 34% de la producción total”.

El 40,5 % de las pérdidas se dan en la etapa de producción agrícola. Las frutas, raíces y tubérculos son los alimentos que más se pierden y son los de mayor valor nutricional. Algunas de las causas son la falta de prácticas adecuadas para el tratamiento de los alimentos, fallas técnicas e ineficiencias en procesos como el transporte y el almacenamiento, además, de la falta de conocimiento y mayores capacidades para el buen manejo de los productos.

Bultos de hortalizas,frutas y verduras.Foto de Wikimapia

Hecho que resulta terriblemente lamentable en un país como Colombia,  si se compara con los indicadores de desnutrición y niveles de extrema pobreza que aún  padecen varias comunidades, en sectores especialmente marginales en donde el mayor peso lo deben asumir  los adultos mayores desprotegidos y los  niños que en su fase de crecimiento van  sufren las consecuencias de la desnutrición.

Situación que ha tenido paliativos como  los desayunos y almuerzos escolares que se entregan en las  instituciones educativas, algunas de las cuales han adoptado la jornada única.

Sin embargo el panorama no deja de ser conmovedor cuando se escuchan los testimonios de algunos docentes de instituciones, especialmente  públicas, en donde se aprecia  como muchos de los menores dejan de comerse un alimento para guardarlo y llevarlo hasta sus casas.

El  hambre no distingue de edad y ni de condición social, cultural o racial, porque hasta aquellos que pueden tener un título profesional están expuestos a no tener trabajo  y como se dice en el “hotel mama”, a veces las cosas se ponen graves.

Así es que  muchas veces  debido a la   falta de empleo y carencia de recursos  de varios de los miembros de las familias, alimentarse bien se convierta en el logro de cada día.

Algo insólito si se considera que un país como Colombia cuenta con grandes extensiones de tierras fértiles y el clima ideal sin estaciones extremas, ni invierno, para producir alimentos  durante todo el año.

“Las cifras escandalosa arropa también a  Latinoamérica y el Caribe en donde de acuerdo a la FAO, se estiman niveles de pérdida y desperdicio cercanos al 34% de los alimentos producidos, que representan 127 millones de toneladas o 223 kilogramos por persona por año”.

De esta manera fue que  durante la primera Cumbre Latinoamericana sobre Pérdidas y Desperdicios de Alimentos, que se celebra en Bogotá, la Primera Dama, María Juliana Ruiz, afirmó que  “Colombia está absolutamente dispuesta y comprometida para ser exitosa en el objetivo de erradicar las muertes por desnutrición”.

Primera dama de Colombia María Juliana Ruiz.Foto  tomada de Wikipedia

El evento fue convocado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en coordinación con el Departamento Nacional de Planeación (DNP) y los socios de la plataforma #SinDesperdicio, y busca ser un espacio de intercambio de experiencias entre el sector público y privado que permita acelerar la implementación de una agenda de reducción de pérdidas y desperdicios de alimentos en toda la región”.

 La  desnutrición infantil se vive  con mayor rigor en regiones marginadas y en situación de pobreza  extrema en Latinoamérica. Foto tomada de El comercio.com

Según la exposición de la esposa del presidente Duque, “la nutrición debe ir más allá de la alimentación del  cuerpo, un proceso no exclusivo de alimentación, sino de formación y de enriquecimiento del ser humano. Por eso se dividió en dos ejes: la nutrición del cuerpo y del alma”.

De esta forma la  preocupación del gobierno de presidente Duque que ella representa en este tema, está  enfocado:  “En la nutrición del cuerpo con  todo lo que tiene que ver con esa capacidad de fortalecer la oferta de micronutrientes en nuestro país, para hacer eficiente la apropiación de toda esa capacidad alimentaria que le permite a los seres humanos desarrollarse cognitivamente”, explicó.
Mientras que  en la nutrición del alma, trabajar con una bandera que: “Es el fortalecimiento del entorno socio afectivo de los niños y adolescentes que les permite desarrollarse y crecer con una conciencia social y comunitaria”.

Propósitos que asume el Gobierno de Colombia de la mano de personas como la primera dama de este país María Juliana Ruiz, sin  desconocer que   el combate contra el hambre y la desnutrición es un tema de primer orden en el nivel mundial, pues como  dice el refrán popular: amor con hambre no dura.