Cultura

El 7 agosto y su importancia en Colombia

El 7 agosto y su importancia en Colombia 1
Artículo escrito por Marco Antonio Reyes

El 7 agosto y su importancia en Colombia ha determinado  que esta fecha, dentro de la gesta independentista, en la que se llevó  a cabo la batalla de Boyacá, en el año de 1819, sea considerada como  una de las fiestas nacionales más importantes, en las que además el ejército colombiano celebra su día.

Imagen del puente de Boyacá, lugar en donde se dio la batalla.

El hecho es que a partir de esta victoria obtenida por las fuerzas patriotas comandadas por Simón Bolívar, se fueron emancipando consecutivamente los territorios de Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia (alto Perú),  que se liberaron  del dominio español al vencer en cada una de las batallas siguientes  al ejército que  defendía los intereses del monarca Fernando VII.

El inicio de todo este acontecimiento  comienza el 15 de febrero de 1819 con la instalación del Congreso de Angostura, en donde fue elegido Francisco Antonio Zea como presidente interino, siendo la  fecha en la  que sobre el papel nació Colombia.

Los pasos que se dieron antes de llegar a esta batalla

Luego del Congreso de Angostura y de la batalla de Boyacá, fueron varios los sucesos que se dieron  y que prepararon  el camino para este  encuentro definitivo en la nueva suerte de la América de habla española, entre los que cabe destacar los siguientes:

Abril  3 de 1819

Las tropas patriotas comandadas por  Simón Bolívar consiguen la victoria  en la batalla de Las Queseras del Medio.

La batalla se libró en las Queseras del Medio en el estado Apure, José Antonio Páez, junto con 153 lanceros, logra derrotar a más de mil jinetes, pertenecientes a la caballería española.

La confrontación de presenta  cuando El Libertador, Simón Bolívar, se repliega hacia la zona llamada los “Proteritos Marrereños”,localizada a la derecha del Río Arauca, sitio  donde  el comandante  del ejército  realistas, el general  Pablo Morillo, decide atacarlo, con la intención de frenar el avance de los patriotas en territorio de Venezuela.

José  Antonio Páez se da cuenta de las intenciones de Morillo  y decide  cruzar, sin ser descubierto, el Río Arauca, cogiendo por sorpresa a los españoles en su campamento, quienes al ver la acción  mueven su caballería en contra de Páez y sus hombres.

Al enfrentar esta situación  José Antonio Páez decide retirarse en la dirección donde esperaba Simón Bolívar con una unidad de infantería, siendo perseguido por la caballería española.

Llano adentro y alejada la caballería   realista del resto de la tropa realista, Páez se da vuelta y da su famoso grito: “Vuelvan Caras”, atacando por sorpresa a las fuerzas españolas, quienes sorprendidas  por la maniobra de los llaneros, se van en retirada  de forma  precipitada, siendo derrotados.

 Mayo 23  de 1819

En la aldea de Setenta, Bolívar da a conocer su plan  para llegar al corazón del territorio colombiano en la capital Santa fe de Bogotá, convocando un consejo de oficiales patriotas y  contándoles todos sus planes de invasión a la Nueva Granada.

Este episodio marcó el  inicio  de la emancipación de estos territorios, sin embargo dada la fortaleza en armas(fusiles,cañones), hombres y suministros con los que contaba el ejército español, frente al patriota, como también las grandes  distancias y  la complejidad de la geografía que se tenía que atravesar, con ríos caudalosos y considerables  elevaciones montañosas que debían superase, el plan fue tomado  al principio  como una idea de gran riesgo y casi descabellada.

 Julio  1 de 1819

Los patriotas comienzan  el ascenso al páramo de Pisba. Entre las declaraciones  más dramáticas del hecho que han recogido los historiadores, se encuentra la que hace el General Francisco de Paula Santander, quien expresa con sus palabras:

“Tiemblo al recordarme del lastimoso estado en que yo he visto a este ejército que nos ha restituido la vida. Un número considerable de soldados quedaron muertos debido al rigor del frío en el páramo de Pisba. Un número mayor había llenado los hospitales, y el resto de la tropa no podía hacer la más pequeña marcha. Los cuerpos de caballería, en cuya audacia estaba cifrada ya gran parte de nuestra confianza, venían sin caballo y sin montura, porque en la alternativa de morir víctimas de frío, los soldados prefirieron encontrarse con el enemigo en cualquier estado. Este ejército era, en una palabra, un cuerpo moribundo”.

Julio 6  de 1819

Bolívar llega con el ejército libertador  a Socha en donde sus pobladores  los reciben con regocijo. El Libertador puedo aquí  reorganizar al grupo que emprendió el camino hacia el Pantano de Vargas.

 Julio  25 de 1819

Este día se llevó el enfrentamiento tuvo lugar en el sitio conocido como el Pantano de Vargas. Las tropas realistas, mejor armadas y comandadas  por José María Barreiro, tomaron  una mejor posición, logrando  ubicarse en un lugar más elevado para desde allí conducir el ataque.

La batalla se dio en unas condiciones muy complicadas para  los hombres al mando de Bolívar, el ejército  estaba exhausto y desorganizado, con casi la mitad de los hombres  que se  habían perdido, luego del  ascenso al

páramo de Pisba. Según los cronistas, de los llaneros  valientes solo llegó al Pantano de Vargas  casi  la mitad, ya que el resto se devolvió, una parte  por el clima y las enfermedades,  y la otra, murió en el páramo. De tal rigor fue este paso, que muchos murieron por  el frio, encontrándose luego sus cadáveres aún conservados por las bajas temperaturas.

Entre las anécdotas se encuentra la de las mujeres de

Gámeza, quienes  al ver a estos hombres prácticamente desnudos y con el fin de ayudarlos, se quitan sus enaguas (faldones interiores) y se las entregan  para que se abriguen.

Algunos relatos hablan que el párroco del lugar  cerró las puertas de la iglesia  con las mujeres adentro para que ellas  pudieran  despojarse de las ropas que  entregarían a los combatientes semidesnudos.

La soberbia que castigo al comandante español

De acuerdo a relatos que han permanecido, uno de los rasgos del comandante español, coronel José María Barreiro, era su altivez y soberbia, a tal punto que  denominaba    a algunos hombres del  ejército patriota venidos del Casanare, como “indios miserables y cobardes”, quedando también en el anecdotario sus palabras pronunciadas cuando veía todo a su favor para tener la victoria y ubicado en la casa llamada  de las  seis ventanas, desde coordinaba las acciones, dice: “Ni Dios ni nadie me quitará esta victoria”.

Al final la desafiante expresión de Barreiro, encontró por el otro lado la de un Bolívar, que viendo casi la inminente derrota  y sin ser un hombre de muchas creencias religiosas, ubicado en un   cerro  (hoy cerro de Bolívar),con expresión angustiosa y casi con lágrimas, viendo  la batalla perdida, le pide ayuda a la virgen de donde hacen los tiestesitos, refiriéndose a la

virgen del Rosario en Tutazá- Boyacá; en ese momento Juan José Rondón le dice que lo deje dirigir las tropas, Bolívar le dice: “Salve usted la patria” y se esconde en la piedra hueca ubicada en el cerro mencionado.

Rondón le dice al ejército que lo siga y, catorce lanceros, venezolanos y colombianos, lo siguieron, mucha gente cree que solo lucharon catorce lanceros y Rondón, ya que  el ejército patriota desconfiaba de Rondón, pues  primero había  peleado en las filas realistas.

Los catorce lanceros  se formaron como una flecha y rompieron las filas realistas de tal manera que todo el ejército se unió a ello, por el otro flanco  atacó el destacamento de la legión británica al mando del coronel

James Rooke, quien combatiendo con gran valor fue herido en un brazo que le fue amputado, muriendo como un héroe.

La oportuna carga de caballería de los lanceros del coronel Juan José Rondón, recién llegados al campo de batalla, hizo cambiar el rumbo de esta batalla. Después de esto, las tropas realistas huyeron a los Molinos de Bonza en Paipa.

Gracias a esta batalla, el ejército libertador llegó a Tunja el día 4 de agosto de 1819.

Julio 28  de 1819

El general Simón Bolívar decreta reclutamiento forzoso en Duitama, donde los hombres entre los 15 y 40 años debían enfilarse, de lo contrario serían fusilados. Con esta medida, el Libertador  recuperó el ejército que había perdido en el ascenso al Páramo de Pisba y en la batalla del Pantano de Vargas.

Agosto  7 de 1819

La batalla se produjo  en un puente sobre el Río Teatinos, cerca de Tunja.

Simón Bolívar salió a impedirle su marcha en el puente de Boyacá. Allí, a las dos de la tarde, se encontraron los dos ejércitos. Una lucha que se prolongó por dos horas dio la victoria a las fuerzas del Libertador.

El ejército realista, al verse derrotado, emprende la retirada. En poder del ejército patriota cayeron alrededor de 1.600 soldados con sus armas y todo el material de guerra, la mayoría de los integrantes de la comandancia realista, entre quienes estaba el comandante Barreiro, quien posteriormente sería fusilado en Santa Fe de Bogotá.

El saldo final fue de 200 soldados realistas muertos y tan solos 13 patriotas fallecidos.

Agosto 8  de 1819

Ese día durante la noche el comandante Manuel Martínez de Aparicio y el comisario Juan de Barrera, dos de los oficiales que emprendieron la retirada antes de que el ejército patriota los aprehendiera, corrieron a llevar la noticia a Santa Fe al Virrey Juan de Sámano, lo que le  hizo salir en huida, dicen algunos cronistas, disfrazado con ropas femeninas para lograr pasar sin ser detectado por los patriotas, al prever su suerte, de ser apresado, teniendo a su haber varias órdenes de fusilamiento ejecutadas contra los patriotas, entre la que se recuerda la de la heroína  Policarpa Salavarrieta.

Antes de huir Sámano saqueó la Casa de la Moneda.

Con la batalla de Boyacá se obtiene la emancipación del territorio colombiano de la hegemonía española.

Fuentes en internet. Ecured.com  Colombia.com canal institucional.tv