Historia de una trompeta con alas de libertad

La historia de una trompeta con alas de libertad es la que se encuentra en la vida de un hombre que  desde su vocación como músico decidió llevar las alas que indican su vuelo hacia los cielos de libertad que  cubren  a Colombia.

Imagen superior ilustrativa del artículo  de EMAVI.

Esta es la historia  del Técnico Segundo Wilfran Eduardo   Álvarez Bayona, Suboficial de la Fuerza Aérea Colombiana, un santanderano nacido en Ocaña,   quien desde muy joven alentado por sus padres, familia y algunos amigos que ya hacían parte de las Bandas Musicales del Ejército y la Armada Nacional, se incorporó a la Escuela de Suboficiales de la Fuerza Aérea Colombiana “CT. Andrés M. Díaz”,.

Su expectativa era  la de  pertenecer a una de las Instituciones militares más prestigiosas de Colombia, llegando a convertirse en el primer y único músico Ocañero en ser parte de la Banda Sinfónica de esta Institución, siendo posteriormente a su graduación  destinado a la EMAVI en el año 2007.

Desde entonces y una vez nombrado como músico trompetista, continuó con inquietud y curiosidad musical, iniciando de manera autodidacta a estudiar el acordeón vallenato, explorando nuevas opciones musicales que enriquecieran sus conocimientos.

Con  el tiempo, después daría vida a una iniciativa llamada “Alegra tu Día”, con la que llevaba un momento de sano esparcimiento y cultura a cada uno de los grupos que integran la Unidad, sacando a las personas de la rutina diaria, realizando pausas activas en sus labores al son de alegres melodías típicas del folclor vallenato, iniciativa que tuvo mucha acogida y que permitía la interacción entre compañeros.

Todo empezó en  Ocaña,  una ciudad llena de cultura, historia y rodeada de paisajes encantadores en donde  desde su adolescencia  se inclinó por la música, iniciando sus estudios en la Casa de la Cultura de este municipio, a la que ingresó becado por el Colegio José Eusebio Caro; y quien, gracias a su dedicación y aptitudes musicales, en tiempo récord pasó de alumno a trompetista de la banda juvenil de su pueblo.

La Pandemia lo reinventó

Una vez surgió la Pandemia debió reinventarse como muchos lo hicieron y trataba de hacer estos encuentros en medio de la virtualidad.

Así es como por  iniciativa propia y ante las contingencias que generó la pandemia del COVID-19, creó un curso virtual de guitarra básica, dirigido al personal de la EMAVI y el Comando Aéreo de Combate No 7, con impacto positivo en el personal, que desde sus hogares se convirtieron en aprendices de esta materia. Actualmente prepara una producción musical como artista cristiano, que espera pronto lanzar a las plataformas musicales.

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Técnico Segundo Wilfran Eduardo Álvarez  Bayona.Foto de EMAVI

De esta forma durante mucho tiempo acompañó con su voz y guitarra las celebraciones litúrgicas que se realizaban en la Escuela, “Alma Máter” de la Oficialidad, talento con el que, a su vez, le imprimió un toque roquero a las interpretaciones de la Banda Sinfónica, para acompañar rutinas realizadas por el grupo de manejos especiales de Cadetes “Halcones Negros” en diferentes escenarios dentro y fuera de la ciudad.

Haciendo empresa para ayudar a los demás

Inquieto y con la necesidad de ayudar a los demás, junto con su esposa; le apuntaron al emprendimiento y crearon una empresa especializada en temas de seguridad industrial, además de crear una fundación, que busca empoderar y capacitar a las mujeres de todas las clases sociales para aumentar su autoestima, buscando que creyeran en sí mismas y en las capacidades que cada una tenía, impulsándolas a emprender sus propios negocios.

Mujeres innovadoras, influyentes y emprendedoras, conocidas en la región, participaron de este proyecto y se vincularon con charlas, sirviendo de ejemplo e inspiración.

Del mismo modo, crearon otra fundación que busca beneficiar a las madres solteras de bajos recursos, con pañales de tela ecológica y reutilizables. Este proyecto les permitió a muchas de estas personas acceder a este tipo de elementos con características particulares, facilitándoles otras alternativas más económicas y eficaces para el cuidado de los niños.

Lo que marcó la diferencia

Si bien el talento es fundamental para ganarse un lugar en la sociedad y alcanzar las metas, también es cierto que sirve de poco si este no se acompaña  de disciplina, esfuerzo y dedicación, que fue precisamente lo que  marcó la diferencia y aprendió de sus padres, que le entregaron   los principios y valores para que, como él afirma: ”Fuera un hombre de bien, muy humano y humilde”,  de forma tal que  ellos, con gran sacrificio y esfuerzo, se esmeraron para que pudiera ingresar a la Fuerza Aérea Colombiana.

Servir con alegría

Si hay algo que siempre se  puede encontrar en el Técnico Segundo Wilfran Eduardo Álvarez, es que siempre  manifiesta un espíritu alegre, servicial, amable y altruista, intentando  brindar lo mejor de sí al personal que integra la Familia Aérea, manejando el tiempo de forma eficiente, lo cual le permite coordinar sus actividades y cumplir con sus responsabilidades laborales, familiares y sociales, mostrándose  siempre  interesado por servir de manera ejemplar no solo a su país, sino también a quienes lo rodean.

Colaboración: Capitán María Eugenia Castaño

Jefe de Comunicaciones de la Escuela Militar de Aviación “Marco Fidel Suárez”.