Economía

En la Pandemia: El   otro  virus que también mata

En la Pandemia: El   otro  virus que también mata 1
Artículo escrito por Marco Antonio Reyes

El otro virus que también mata, dentro de una pandemia  que ha dejado a muchos en la quiebra, a otros sin empleo, y sin   la forma de llevar el sustento a sus hogares, es el del hambre.

Por: Marco Antonio Reyes.Imagen superior  ilustrativa de agencia EFE.

Lo anterior  a pesar que el  hambre no ha sido declarada formalmente con los mismos rangos de peligrosidad  del Covid-19, en cada  uno de los países menos desarrollados como Colombia, siendo  una realidad   que ha estado cercana a    patologías sociales y problemáticas como      la desnutrición,  que con  la disminución  de defensas  abre las puertas a  la enfermedad, además de  la   violencia que se expande   en varias medianas y  grandes ciudades.

Colombia, por su parte,  ocupa el puesto 43 de 113 países en el Índice Global de Seguridad Alimentaria, en donde existen grandes desigualdades.

Esta situación  muestra,   junto al  flujo de personas migrantes de Venezuela  que llegan en gran número, el incremento de unos  cinturones de pobreza en barrios deprimidos de varias comunidades urbanas.

En el caso de ciudades capitales y de más de 100 mil  habitantes, como en Cali, en  el Valle del  Cauca, el tema se asocia  a la  violencia  ejercida por grupos y bandas organizadas que encuentran  dentro de  una población juvenil sin horizontes educativos  y laborales, una mano de obra  expedita para ser reclutada por las bandas y  grupos que delinquen.

El problema de la seguridad alimentaria, en esta perspectiva invita a mirar hacia el  campo, en la medida que siendo el sector rural el surtidor del alimento, este ha  sufrido un empobrecimiento paulatino en  regiones que como el Valle del  Cauca fueron  una despensa de alimentos, con  grandes extensiones de cultivos  que han  sido desplazados por  tierras dedicadas al  monocultivo de la caña para producción  de  azúcar y biocombustible.

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Campesino- Foto: Greenpeace.

Esta encrucijada  a la que se enfrenta Colombia ha sido mirada  por los organismos internaciones, de forma tal  que a comienzos del periodo de la cuarentena, la Oficina de las Naciones Unidas de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, sus siglas en inglés) determinó que la escasez de alimentos derivada de la pandemia se vería agravada por el acaparamiento, el aumento de los precios y la escasez de mano de obra.

A finales de abril de 2020, el Programa Mundial de Alimentos que ha actuado en territorio colombiano  brindó apoyo a refugiados que llegaron desde Venezuela  en condición vulnerable, reportando   más de 900.000 solicitudes directas de apoyo de parte de personas que se esforzaban por hacer frente al COVID-19.

“La Oficina de las Naciones Unidas de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, sus siglas en inglés) determinó que la escasez de alimentos derivada de la pandemia se vería agravada por el acaparamiento, el aumento de los precios y la escasez de mano de obra.

De esta manera  la seguridad alimentaria está intrínsecamente vinculada con un sistema alimentario funcional.

Según Alan Bojanic   representante de la FAO en Colombia:    “Se debe abordar el problema como un sistema, de manera holística sobre cómo se relaciona cada uno de los eslabones (producción, distribución, marketing, consumo), que da  una perspectiva de su complejidad, debiendo reconocer que esta crisis llegó también a las zonas rurales y está atacando al campo. Las redes de distribución no funcionan de manera eficaz y se desperdicia una gran cantidad de alimentos. Es necesaria una respuesta contundente para evitar el desperdicio de alimentos”.

De acuerdo a Ángela Penagos

Directora de la Oficina Rimisp, Centro Latinoamericano Para el Desarrollo Rural en Colombia:

“El desafío está en la forma en que  se distribuye la  comida, teniendo  que observar de cerca los sistemas alimentarios que conectan las zonas urbanas y rurales. Los circuitos cortos de comercialización deben ir de la mano de mecanismos de distribución regional, una gestión más coherente del territorio, y esto debe incluirse en los nuevos planes de desarrollo y los planes de extensión agrícola”.

Por otra parte para Mauricio Parra

Presidente de la Red Nacional de Centros de Abastecimiento: “el problema hay que enfrentarlo:  Georreferenciando las cosechas, caracterizando los suelos para la planificación de cultivos, evitando sobreoferta y sobre demanda, lo que se traduce en efectos sobre el precio del producto”.

Agregando que: “Cuando hay cosechas excesivas, el desperdicio aumenta y el precio baja. Esto necesita ser atacado de raíz, por lo que se debe  conocer la logística de la línea de suministro”.

“Colombia importa el 30% de los alimentos que consume,  que recorren kilómetros de transportes contaminantes”.

Una de las necesidades  está en la  digitalización, comenzando por la agricultura, con una inversión en zonas rurales en redes de comunicación digital, conexión e infraestructura, para que los agricultores puedan acceder a nuevos mercados, tecnologías de producción y canales de información.

De otro lado para Jesús Quintana, Director de la Alianza de Bioversity International y CIAT para las Américas, “es un imperativo seguir  investigando, fortalecer la extensión rural y apoyar la producción y el consumo local, siendo este  último un aspecto en el que  todos pueden  contribuir”.

A su vez organizaciones internacionales como Greenpeace alerta sobre  la dependencia de Colombia a los productos importados que  la vuelve muy vulnerable a crisis como la del COVID.

De acuerdo a la  organización ambientalista este país  importa el 30% de los alimentos que consume, que recorren kilómetros de transportes contaminantes, urgiendo  de estrategias para fomentar la soberanía alimentaria, protegiendo  la producción local y campesina de calidad, con modelos agrícolas más sustentables, que permitan reducir la huella ambiental, la degradación de los ecosistemas y la pérdida de biodiversidad.

El hambre a su vez  es un  problema  que   alimenta una bomba social  en  un país como Colombia  en el que   hay muchas personas que han vivido del empleo en el sector informal.

Fuentes. Informes FAO/ Greenpeace; diálogo nacional  Alianza de Bioversity International y  el CIAT