Una finca en la ciudad donde se goza aprendiendo

Aprendiendo también se goza.
Ir a la escuela o colegio durante la infancia y adolescencia representa en algunos casos un proceso traumático que pone a alguien que sabe frente a unos estudiantes que deben superar el tedio de estudiar, en condiciones que en algunas veces terminan haciendo que las aulas de clase se conviertan en “jaulas” en las que el proceso de aprender termina siendo más que un goce una tortura.
De allí la sorpresa cuando en lugar de hallar ante nuestros ojos los convencionales bloques de salones, contemplamos el verdor de la naturaleza con frondosos árboles, plantas, vegetación y animales que hace pensar en todo menos en el aburrimiento.
Una finca en la ciudad de Buga creada con la concepción de una granja es para la profesora y médica veterinaria zootecnista Laura Andrea Anacona, lo que es la sede principal de la Institución Educativa Agrícola ITA de Guadalajara de Buga.
En este escenario, es donde se desarrolla el proceso de enseñanza-aprendizaje de los estudiantes que han optado por la modalidad de Ciencias Agropecuarias, que a través del tiempo le ha dado la identidad a esta institución educativa.

Los desafíos en la pandemia y las huertas
La declaratoria de emergencia sanitaria por la pandemia del Covid-19 desafió grandemente a todo el sistema educativo, en donde la necesidad de acudir a la virtualidad con el internet, hizo que las actividades de tipo práctico en los centros educativos se tuvieran que suprimir, de allí que frente a este gran desafío apareció una respuesta en la Institución Educativa Agrícola ITA de Buga, que terminó generando una oportunidad con la huertas caseras realizadas por los estudiantes en los espacios de sus casas, que permanecieron mucho tiempo inutilizados, y, en las fincas hasta donde algunos de ellos debieron migrar con sus familias, ante el desempleo que se presentó.
La actividad, seguida por los docentes por medio de registro fotográfico, además de cumplir con los objetivos pedagógicos, abrió una posibilidad de responder al desabastecimiento de alimentos y recursos que varios hogares tuvieron que afrontar, además de la pandemia, por lo acontecido con el paro, una gran lección que quedó para lo que pueda venir.
Proyectos de impacto social
La mayoría de los estudiantes de la modalidad de Ciencias Agropecuarias habitan en los bloques de Uninorte de esta ciudad, hasta donde llegaron varias familias en condición de desplazamiento, que han sufrido los efectos de la violencia, una comunidad vulnerable sobre la que se ha impactado favorablemente, a partir de todo el aprendizaje que se ha hecho con proyectos productivos, dándole también participación a los padres de familia.

Enfoque agroecológico
Los estudiantes reciben un enfoque agroecológico en la parte agrícola, garantizando las buenas prácticas agrícolas, sin pesticidas, ni fertilizantes de carácter químico, sino orgánico, produciendo de una forma amigable con el medio ambiente en todas las áreas agropecuarias.
Transformación de las materias primas para generar alimento y hacer empresa
El bachillerato en Ciencias Agropecuarias ofrece una formación en la parte pecuaria y agrícola, en donde al estudiante se le orienta en la transformación de materia prima para generar alimentos, dentro de un proceso que va desde la producción primaria, cuando nace el animal, hasta el momento del sacrificio y así mismo, desde que se siembra la semilla hasta la cosecha, junto con el procesamiento que se le hace, enseñándoles a elaborar diferentes tipos de productos derivados de las frutas y los cárnicos, como son lácteos, yogures, quesos y mermeladas, entre otros, acompañando todo el proceso que incluye la comercialización para vender el producto y crear empresa.

Doble titulación
La modalidad agropecuaria en el grado 10 y 11 cuenta con la articulación del SENA, que certifica a los estudiantes como bachilleres técnicos, desde el mismo momento que se matriculan en Ciencias Agropecuarias como aprendices Sena, saliendo con una doble titulación en la rama de agroindustria o agropecuaria.

Proyectos pecuarios
De acuerdo a lo afirmado por la profesora Laura Anacona, son varios los proyectos pecuarios que se han venido desarrollando en esta institución, que, debido al cese de actividades por el Covid-19 y el paro, ha tenido que gradualmente volverse a reactivar para el siguiente año con proyectos como son: la producción bovina de carne de vaca, la ovina, con una gran población de ovejas, proyecto que es prometedor, dada la demanda que tiene por su calidad esta carne, pensando en un subproducto innovador como son las hamburguesas de cordero; el proyecto de cabras, el de cerdos, el de pollos de engorde y el de conejos, que es una especie menor que brinda una gran posibilidad para su tenencia en los mismos patios de las casas de los estudiantes, que con sus familias se pueden involucrar para su beneficio, con la comercialización de los animales, produciendo sus mismos recursos para gastos como el pago de sus derechos de grado y demás, dando también un ahorro y alivio a sus hogares.

Proyectos de gran alcance ambiental
Entre las iniciativas de gran alcance ambiental para la protección y conservación del medio ambiente, está la recuperación de un vivero con especies autóctonas y en vía de extinción, con miras a realizar un cordón ecológico que sirva como un nicho temporal de las aves migratorias que pasan por este territorio. De otra parte, los estudiantes acordes a las necesidades ambientales de esta región, se capacitan en el diseño y construcción de sistemas de tratamiento de aguas residuales, para las operaciones agroindustriales y agropecuarias, cumpliendo con el marco normativo ambiental vigente.
Así mismo, anota la profesional, se trabajó en la investigación de la creación de una compostera, que se le enseña a hacer a los estudiantes de forma casera, para que ellos la puedan realizar en sus casas.
Finalmente, el entusiasmo con el que hablaba nuestra entrevistada nos llevaba a preguntarle que era para ella lo más gratificante de estar aquí, a lo que ella respondió con una corta expresión, ”los estudiantes”, y ¿Por qué?, fue la otra pregunta.
Su respuesta de forma contundente concluyó el diálogo:
“Trabajar con una población de estudiantes con tantas dificultades e historias conmovedoras de problemáticas, que muchas veces uno no se imagina puedan llegar a suceder, tocar su corazón y poder ayudar en algo, para mí ha sido la experiencia más bonita y gratificante”.
