Monseñor Héctor Epalza el Obispo que llevó la esperanza a Buenaventura

Monseñor Héctor Epalza Quintero, Obispo emérito de Buenaventura, luego de 13 años de servicio pastoral a esta comunidad, en sus 58 años de vida sacerdotal, ha sido quien con la voz de profeta que anuncia y denuncia, puso a la luz La realidad de un pueblo, para caminar de la mano con una población sufriente en la violencia demencial, la miseria y el olvido, que volvió a reencontrarse con la esperanza de una vida más digna.

RIV- ¿Desde la finalización del paro cívico, cree Monseñor que ha mejorado en algo la situación de los habitantes de Buenaventura?
MHE- Desde la finalización del paro cívico, pienso que Buenaventura ha mejorado en algo su situación. El primero de mayo, en un comunicado de prensa me expresé de esta manera: “Lo peor que le puede pasar a Buenaventura es la indolencia y la indiferencia y su gran potencial será su sentido de pertenencia, su compromiso y solidaridad.
Pues bien, independiente de lo que se haya logrado con el Gobierno Nacional, en especial la creación de un patrimonio autónomo para Buenaventura, opino que la mayor ganancia ha sido la unidad, la solidaridad del pueblo que supo mantenerse firme en sus exigencias a través del Comité del Paro Cívico.
Claro que se debe seguir insistiendo para que el Gobierno cumpla y no se quede en promesas.
El Comité del Paro Cívico ha sido persistente e insistente en esto del cumplimiento del Gobierno.
“El modelo económico-neo liberal, perverso como lo tilda el Papa Francisco, ha sido incapaz de acabar con la inequidad social”
RIV- ¿Por qué un puerto que recibe tanto dinero termina teniendo una de las poblaciones con mayores índices de miseria y violencia?
MHE- Es la gran paradoja y contraste que un puerto que aporta tanto dinero anualmente al fisco nacional tenga a su lado una ciudad, una población llena de miseria y de violencia.
Pienso que el modelo económico-neo liberal, perverso como lo tilda el Papa Francisco, ha sido incapaz de acabar con la inequidad social. Dicho modelo lo que ha propiciado es enriquecer a unos pocos y empobrecer a la gran mayoría.
Esta injusticia social clama al cielo.
Es urgente instaurar una economía solidaria, en que se haga participe al obrero de las ganancias, que no son solo para el capital.
“Es urgente instaurar una economía solidaria, en que se haga participe al obrero de las ganancias”
RIV- Uno de los mensajes que dejó el Papa Francisco en su visita a Colombia es que hay que mirar a los ojos al que sufre. ¿Le falta a nuestra sociedad y en especial a los sectores que gobiernan y a quienes tienen el mayor poder económico, poner su mirada en el que más padece?
MHE- El Papa Francisco en su reciente Visita Apostólica a Colombia nos ha interpelado para que entre todos seamos constructores de la nueva Colombia. Dicha construcción empieza, como lo indica el Papa, en mirar a quienes sufren y son excluidos, de parte de quienes detentan el poder económico. Pero no es solo mirar, además es tener compasión, salir al encuentro del otro y extenderle la mano”tratarnos como hermanos no como enemigos”. Ha faltado verdadera voluntad política en la clase dirigente política de Colombia en asumir un efectivo compromiso de promoción de los más pobres y excluidos. Ha habido mucha demagogia.
“Ha faltado verdadera voluntad política en la clase dirigente política de Colombia en asumir un efectivo compromiso de promoción de los más pobres y excluidos”

RIV- ¿Qué tanto divorcio se da entre la fe cristiana y la vida en nuestro país y en particular en esta región en la cual usted ha laborado como guía espiritual y administrador diocesano?
MHE- Sin duda que hay que reconocer un gran divorcio entre fe cristiana y vida, este es un gran problema. La Iglesia Particular de Buenaventura está comprometida en una renovación pastoral que pretende hacer de cada parroquia comunidad de pequeñas comunidades a fin de que cada creyente se encuentre con Cristo y a partir de esta experiencia, se comprometa en un camino de discipulado misionero. Una cosa es la religiosidad popular y otra cosa muy distinta la fe que es un compromiso serio y constante en dejarse iluminar y guiar por Cristo y su Evangelio. Esta es una ardua tarea que requiere insistencia y constancia y el compromiso personal y comunitario.
“Una cosa es la religiosidad popular y otra cosa muy distinta la fe que es un compromiso serio y constante en dejarse iluminar y guiar por Cristo y su Evangelio”
RIV- ¿Le falta a los católicos de convicción asumir un mayor compromiso con la realidad social en temas como la corrupción y la violencia que azotan a esta nación?
MHE- Pienso que sí. Hay una gradualidad que cada fiel católico está llamado a experimentar en su vida: La vida cristiana es de manera progresiva: una opción, una decisión, un compromiso. Mientras no se vivan y asuman estas etapas en un proceso de conversión personal a Cristo y conversión pastoral, se tendrá una masa de bautizados pero no comprometidos en la construcción de una nueva humanidad, que es fraternidad sin exclusiones de ninguna clase. El cáncer del narcotráfico permea la realidad del país y es la fuente de todos los males.
“La vida cristiana es una opción, una decisión, un compromiso. Mientras no se vivan y asuman estas etapas en un proceso de conversión personal a Cristo y conversión pastoral, se tendrá una masa de bautizados pero no comprometidos en la construcción de una nueva humanidad”
RIV- ¿Se ha quedado de alguna manera corta la acción evangelizadora de la Iglesia Católica frente a los desafíos que plantean las nuevas tendencias ideológicas imperantes en el mundo y las tecnologías que tienden en sus excesos a despersonificar la comunicación humana?
MHE- La acción evangelizadora de la Iglesia tiene una orientación clara y precisa en la Exhortación Apostólica” La alegría del Evangelio” del Papa Francisco. Si la asumimos con convicción y seriedad, el Evangelio de Cristo es siempre un mensaje nuevo que sabe y tiene la capacidad de transformar las situaciones difíciles en oportunidades para proclamar, celebrar y vivir la alegría del Evangelio.
Todavía la Iglesia, que somos todos, está llamada a asumir con esperanza y sin miedo las nuevas tecnologías o tendencias ideológicas, pues el anuncio del Evangelio requiere tanto fidelidad del mensaje como creatividad para hacerlo llegar y vivir, pues en el plan de Dios, la oferta de salvación es para todos, sin excluir a nadie. El Papa Francisco nos insiste en la cultura del encuentro, de la cercanía para que el Evangelio prenda en el corazón y en la mente de hombres y mujeres.
“El anuncio del Evangelio requiere tanto fidelidad del mensaje como creatividad para hacerlo llegar y vivir, pues en el plan de Dios, la oferta de salvación es para todos”
RIV- ¿Falta hacer llegar más el mensaje del evangelio a las familias?
MHE- Falta todavía mucho por hacer llegar el mensaje del Evangelio a las familias, sea cual sea su situación concreta.
Tenemos la Exhortación Apostólica “La alegría del amor” del Papa Francisco, que propone que” la alegría del amor se vive en las familias”. Hay que destacar la importancia de la familia, soñada por Dios como el fruto del amor de los esposos, “lugar donde se aprende a convivir en la diferencia”, Papa Francisco.
Cuando hoy se proponen y pretende imponer otros modelos de familia, la Iglesia fiel a su misión, proclama y defiende la originalidad y la naturalidad de la familia como Dios la creo. Los demás modelos son fraudulentos, la familia es comunidad de vida y de amor, allí se acoge, se cuida, se cría la vida hasta su total madurez. Esta es su misión. De allí la convicción de la Iglesia en defensa de la familia como la quiere Dios.
“La Iglesia fiel a su misión, proclama y defiende la originalidad y la naturalidad de la familia como Dios la creo. Los demás modelos son fraudulentos”
RIV- Según estadísticas nacionales la región de Valle del Cauca es una de la que mas registra muertes violentas. ¿Acaso no se puede correr el peligro de volverse esta sociedad indolente ante el crimen?
MHE- Porque en Colombia hemos vivido tantas décadas de violencia, se ha difundido una falsa y engañosa cultura de la muerte. Para una Colombia, para un Valle del Cauca reconciliado y en paz, es urgente promover la cultura de la vida, en todas y cada una de sus etapas, desde su concepción natural hasta su ocaso natural.
El Papa Francisco en su viaje a Colombia citó a Gabriel García Márquez “Frente a la opresión, al saqueo, el abandono, nuestra respuesta es la vida. Es posible una nueva y arrasadora utopía de la vida donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad”.
Hay que promover una autentica cultura de la vida para luchar contra la indolencia e indiferencia de las personas y de la sociedad, que se acostumbró a vivir en un clima de violencia, como si esta fuera normal.
En Buenaventura aprendí que “delinquir no paga”.
“Hay que promover una autentica cultura de la vida para luchar contra la indolencia e indiferencia de las personas y de la sociedad, que se acostumbró a vivir como si fuera normal”
RIV- ¿La llamada religiosidad popular, de las imágenes de santos y advocaciones, es señalada como idolatría por algunos grupos de cristianos separados de la Iglesia Católica. ¿Qué les respondería usted al respecto?
MHE- Idolatría es adorar dioses falsos. La Biblia afirma bien claro “Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo darás culto”. Los fieles cristianos católicos no somos idolatras.
Se ha interpretado mal y con falsedad la devoción popular a los santos y santas, tildándola de idolatría. A solo Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, adoramos.
A los santos y santas los veneramos y hacemos memoria de ellos en la liturgia o en la devoción personal porque fueron creyentes que de verdad siguieron de manera radical a Cristo y su Evangelio, son sus testigos calificados, que nos invitan a seguir a Cristo en un camino de discipulado misionero, camino exigente y radical.
Las imágenes de santos y santas se veneran como se respeta la foto del papá o mamá, venerar no es idolatría.
“Se ha interpretado mal y con falsedad la devoción popular a los santos y santas, tildándola de idolatría, son sus testigos calificados, que nos invitan a seguir a Cristo”
RIV- Si habláramos de milagros, durante su ministerio pastoral en Buenaventura; ¿Cuáles serian los más grandes que usted podría relatar?
MHE- Alguien ha afirmado con acierto que “el cristianismo se propagó con milagros y si no se propagó con milagros, es el mayor milagro”.
Durante mi permanencia de trece años en Buenaventura he compartido la fe de personas de toda clase social y de toda raza. He visto el milagro de la vida, la resistencia y la capacidad de las víctimas de perdonar y de dejar todo en manos de Dios.
He visto el milagro permanente de la resistencia de un pueblo afro, indígena y mestizo que se resiste a dejarse sacar de su territorio.
He visto el milagro de la alegría y esperanza en medio de la adversidad y el sufrimiento.
He visto la experiencia de Dios en niños, jóvenes, mujeres y hombres, que confían en Dios por encima del aparente fracaso, cuando se ve el triunfo pasajero de los malos que no tienen la última palabra.
He visto el milagro de la solidaridad vivida por un pueblo triétnico que anhela un futuro mejor.
He visto el gran milagro del amor solidario en la “marcha para vivir con dignidad y en paz en el territorio” el domingo 21 de mayo de 2017, cuando una muchedumbre inmensa llenó muchas cuadras y así expresó su unidad y cohesión como pueblo.
He visto el milagro de la gratitud de un pueblo que tiene en su memoria histórica el testimonio de su primer Obispo Monseñor Gerardo Valencia Cano, pero también hacia mi persona que ha compartido como Obispo del Pueblo sus angustias, esperanzas, aspiraciones y sueños.
¿Acaso no es milagro vivir cada instante de la vida?
“He visto el milagro de la solidaridad vivida por un pueblo triétnico que anhela un futuro mejor”

RIV- ¿Si pensara en un salmo que pudiera recomendar para hacer oración, cual sería?
MHE- Todos los salmos y cánticos de la Biblia reflejan muy bien y de manera inspirada las situaciones más variadas de la existencia humana. A una persona le recomendaría o el Salmo 8 que refiere la gran dignidad de la persona humana: “Oh Señor que grande es tu Nombre en toda la tierra”. o el Salmo 22(23) “El Señor es mi Pastor nada me faltara” porque aun en medio de las pruebas pone toda su confianza en Dios que nos cuida porque somos su pueblo y ovejas de su rebano”.
RIV- ¿Además de la corrupción y la violencia, según su parecer, cuales son los más graves pecados que carcomen la sociedad colombiana?
MHE- El pecado más grave de la sociedad colombiana es, como afirma un profeta bíblico, el haber abandonado a Dios, fuente de agua viva, y el contentarse en saciar su sed en las cisternas agrietadas y pasajeras del poder, del tener y del placer. Esta es la idolatría actual, ya no se tiene conciencia de lo que es el bien y el mal, ya no hay un límite ni vergüenza. Solo volviendo a Dios revelado en su Hijo Jesucristo, con empeño y compromiso de todos “con fe y esperanza se pueden superar las numerosas dificultades del camino y construir un país que sea patria y casa para todos los colombianos”, así lo afirmó el Papa Francisco en su reciente visita a Colombia.
“El pecado más grave de la sociedad colombiana es el haber abandonado a Dios, fuente de agua viva, y el contentarse en saciar su sed en las cisternas agrietadas y pasajeras del poder, del tener y del placer”

Monseñor Héctor Epalza con la comunidad de Buenaventura.Foto:elpaís.com.co
RIV- ¿Qué es lo que más disfruta de Buenaventura?
MHE- Lo que más disfruté en mi permanencia en Buenaventura fue el calor humano de sus gentes, su alegría, su amistad, su cercanía, su profunda y sincera gratitud, la sazón de la comida del pacífico, agradable al paladar.
Disfruté mucho su sentido de fiesta y alegría en las celebraciones litúrgicas y religiosas.
Disfruté de Buenaventura su riqueza cultural, sus paisajes como el de “Punta Bonita” que jamás olvidaré.
En cada atardecer de Buenaventura de belleza impresionante, descubrí asombrado y agradecido, el poder, la belleza y armonía de Dios. Me hizo exclamar muchas veces: “Oh Señor que grande es tu nombre en toda la tierra”.
En mi permanencia bonaverense repetí, “La gratitud es la memoria del corazón” y con Gabriel García Márquez: “Recordar no es difícil para quien tiene corazón”.
“En cada atardecer de Buenaventura de belleza impresionante, descubrí asombrado y agradecido, el poder, la belleza y armonía de Dios”
RIV-¿Si no hubiera escogido ser sacerdote, respondiendo a su vocación, que otra profesión hubiera querido desempeñar?
MHE- Si no hubiera sido llamado a la vocación sacerdotal, me habría gustado ser trabajador social para impulsar a la comunidad a ser protagonista de su desarrollo integral.

Deja una respuesta