Olber Grueso, con las tablas de su cama cumplió su sueño

Olber Grueso, con las tablas de la cama cumplió su sueño cuando con escasos seis años de edad en la playa la Barra del pacífico vallecaucano, tenía la ilusión de llegar algún día a poder deslizarse sobre las olas con la habilidad y maestría que veía en varios de los surfistas que llegaban a este lugar.

Entrevista y fotos de Alonso Moreno Sáenz
Sin embargo, el sueño de Olber se enfrentaba a la imposibilidad de contar con los recursos para poder adquirir una tabla de surfing.
Su madre, como una paisa emprendedora, había logrado montar con tablones un restaurante frente a la playa, pero, si bien le aseguraba con su ganancia que no le faltara nada para su subsistencia, si le hacía muy difícil pensar en que ella tuviera el dinero para comprar su primera tabla para surfear.

Pero la ilusión de este muchacho no lo hizo declinar en su sueño y por eso fue a buscar las únicas tablas que podía encontrar dentro de su hogar, las tablas de su cama.
Desbaratar la cama es algo que muy pocos quisieran hacer, pero él estaba dispuesto a todo y de allí que sin pedirle mucho consentimiento a su madre, tomó las tablas y empezó a pulirlas para convertirlas en sus primeras tablas de surfing.
"Desbaratar la cama es algo que muy pocos quisieran hacer, pero él estaba dispuesto a todo y de allí que sin pedirle mucho consentimiento a su madre, tomó las tablas y empezó a pulirlas".
Todos los días Olber visitaba la playa con su tabla bajo el brazo, hasta que de pronto, ya siendo adolescente, observó como un turista que parecía no ser de este hemisferio, lo empezaba a mirar con mucha curiosidad, hasta que se acercó a él para manifestarle que estaba sorprendido de verlo surfear con tanta destreza con su tabla de madera, que se veía muy artesanal.

Este resultó ser un australiano que practicando hace varios años el surfing, gustaba de venir al pacífico colombiano para encontrar las mejores olas, con la sorpresa de haber hallado en esta oportunidad a uno de los jóvenes más sorprendentes, que con mucho esfuerzo anhelaba llegar a convertirse en uno de los mejores practicantes del surf.
Pero Olber, además del turista, puso su mirada en la tabla que poseía, era profesional y costaba la bobadita de 800 euros, algo así como casi los 4 millones de pesos.

Esto era para él algo inalcanzable, sin embargo, lo que no contaba era que su destreza había sorprendido tanto al viajero australiano, que le hizo un ofrecimiento único, entregarle su tabla profesional con la promesa de recibir de él tan solo 200 dólares, que era el costo mínimo que le tocó pagar por su transporte.
Tenía tan solo 15 años y actualmente con sus 28 sigue con la misma pasión por este deporte, que lo ha llevado a querer transmitir su conocimiento a otros niños del Pacífico.

En total son 25 niños y jóvenes que él ha podido reunir para formar su escuela, que él ha llamado House estilo libre, anhelando que ellos puedan también algún día cumplir el sueño que él realizó, sintiendo la fuerza del mar, cabalgando como un jinete sobre las olas del pacífico.
Para quienes estén interesados en Surfear con Olber, lo pueden encontrar en todas las redes sociales, como Facebook, instagram y en lo personal como Olber Grueso en instagram, Facebook o en su página web www.houseestilolibre.com
