Murió Horacio Serpa, símbolo de lealtad en la política colombiana

Murió Horacio Serpa, un símbolo de lealtad en la política colombiana, es lo que podría escribirse en el epitafio de un hombre que a través de su vasta carrera en el servicio público, demostró una de las cualidades más esquivas en los escabrosos caminos que conducen al poder, en donde es difícil encontrar valores como la lealtad y la amistad honesta.
Es lo que más se puede recordar en la vida de este dirigente político que ostentando la mayoría de los principales dignidades en los cargos públicos en todas las ramas del poder, egresado como abogado de la Universidad del Atlántico, fue Juez Promiscuo Municipal en Tona(Santander)Juez Penal en San Vicente de Chucurí, Juez Civil Municipal en Barrancabermeja, Juez Penal del Circuito y Juez Superior de Barrancabermeja.
dentro del poder legislativo fue Concejal de Barrancabermeja, Diputado a la Asamblea de Santander, Representante a la Cámara períodos1974 a1978 y Senador de la República,1986-1990 y 2014-2018,en el poder ejecutivo fue alcalde encargado de Barrancabermeja en 1970,Secretario de Educación de Santander en 1974,Procurador General de la Nación en 1988,Copresidente de la Asamblea Nacional Constituyente en 1990,Ministro del Interior 1994-1998 , candidato presidencial en dos ocasiones 1998 y 2002 y Embajador ante la Organización de Estados Americanos OEA 2002-2004
Lo único que le faltó a Serpa fue ser Presidente de Colombia y se podría afirmar que no llegó hasta allá porque siempre hubo un lastre que le sacaron sus contradictores y el cual tiene que ver precisamente con esa lealtad que sostuvo hasta el último momento para defender con todo su vigor al Presidente Ernesto Samper, cuando el escándalo del proceso 8000 en el año de 1994 puso a muchos a apostar con certeza la caída de un presidente, que gracias a la acción de gladiadores como Serpa, fungiendo como su ministro del interior, no se dio.
“Lo único que le faltó a Serpa fue ser Presidente de Colombia y se podría afirmar que no llegó hasta allá porque siempre hubo un lastre que le sacaron sus contradictores y el cual tiene que ver precisamente con esa lealtad que sostuvo hasta el último momento”.
No se podía esperar menos de un santandereano, haciendo honor al temperamento y carácter que demuestran los nacidos en esta tierra que ha dado buena parte de los hombres y mujeres que en varios episodios de la historia nacional han hecho la diferencia, mostrando su casta de personas de valor y coraje incontenible, frenteros para hablar y sin temor a decir las cosas sin tapujos.
Algo tan escaso en unas relaciones sociales impregnadas en varias ocasiones por la hipocresía.
Condición de santandereanos que honran nombres como el de José Antonio Galán, líder y mártir del movimiento comunero, antecesor del proceso independentista, heroínas como Antonia Santos, la antropóloga Virginia Gutiérrez, quien trazó el camino de la igualdad de los derechos de las mujeres, los grandes maestros de la música colombiana José A. Morales, Luis A Calvo, entre tantos que faltaría para recordar para referir por último a uno de los líderes políticos que se convirtió con su muerte en ícono de la búsqueda de la transparencia en la política y lucha contra la corrupción, como fue el inmolado Luis Carlos Galán Sarmiento.
Quienes tuvieron la oportunidad en razón del oficio periodístico de entrevistarlo, dan fe que Horacio Serpa nunca evadió una pregunta, así fuera la más espinosa e incómoda siempre la respondía y nunca se vio esquivando con sus manos los micrófonos o mandando a su personal de seguridad para que le quitaran a los periodistas de encima. Fue un hombre respetuoso de los periodistas y de la prensa en general.
Podría afirmarse que fue un demócrata, que con todas las contradicciones y lo terriblemente humano que todos llevan, respetó los principios democráticos, hablando con franqueza y escuchando con respeto hasta a sus más acérrimos opositores, de quienes se defendió desde su argumentación, dejando de lado el trato violento e intimidatorio.
De esta manera a los 77 años de edad falleció sosteniendo una dura lucha contra el cáncer, Horacio Serpa Uribe, un hombre que se hizo sentir con su tono particular y oratoria inflamada, en la que popularizó en sus debates expresiones como “mamola”, un líder político liberal que marcó una época en la historia de Colombia.

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