Horacio Jiménez, 25 años llevando alegría y felicidad con el pan de cada día

En el año de 1993 Horacio Jiménez llegó de su natal Marinilla  a  Guadalajara de Buga en el Valle  del Cauca, atraído por su hermano para trabajar en una panadería en donde por decisión de su jefe  quedó sin empleo. Sin embargo el quedar sin trabajo antes de entristecerlo  lo llevó a desplegar sus alas de comerciante que comenzó a abrir desde muy pequeño cuando se atrevió a solicitar a su padre la independencia  para hacer su propio negocio vendiendo snacks, pasabocas y panderos  en un pequeño cajón que se colgaba al cuello.  Es así como luego de 25 años,  este paisa emprendedor consolida con su panadería La Zorba, ubicada en el populoso y comercial sector de la calle 21 de Guadalajara de Buga, lo que es hoy una marca símbolo  de calidad y buena atención,  teniendo según  afirma,  la inmensa satisfacción de brindar alegría y felicidad, llevando el pan de cada día a incontables familias y personas.

¿Qué significa para usted llegar a los 25 años en el negocio del pan?

HJ Siempre lo  he dicho, llevo 25 años llevando felicidad y alegría  a los hogares, en una ocasión me preguntaban porque alegría y felicidad, porque si uno no tiene con que desayunar y en donde le regalen un pan, es una alegría que le regalen un pan para un desayuno y felicidad también porque cuando vamos  a una reunión y nos invitan a un matrimonio, a un baby  shower y nos obsequian una torta bien rica y estamos degustando un producto bien sabroso, entonces generamos felicidad y alegría.

Porque cuando vamos  a una reunión y nos invitan a un matrimonio, a un baby  shower y nos obsequian una torta bien rica y estamos degustando un producto bien sabroso, entonces generamos felicidad y alegría”.

RIV¿Con cuántos empleados arrancó, hoy cuantos tiene y cuántos empleos se han generado?

HJ En el momento cuando  abrí mi panadería generaba dos empleos y con el mío tres, en  el momento estoy generando afortunadamente  trece empleos directos, o sea tengo trece colaboradores, porque no tengo sino colaboradores, compañeros o amigos.

Foto de Horacio Jimenez.

RIV ¿De donde le nació eso de la panadería?, ¿era acaso usted  una persona experta en panadería?

HJ No tenía digamos, el conocimiento sobre la panadería pero si me gustó de muy pequeño  estar en el área comercial, desde que tenía 10 años he estado relacionado con el comercio, digamos el primer negocio que tuve fue vender chitos, panderos y pasabocas en un cajoncito  colgado al cuello. De allí vi la prosperidad  de los negocios y empecé  a trabajar con mi Papá, él me daba tanto por el día de trabajo, mientras que yo comencé a mirar que este era un negocio rentable, entonces le hice una propuesta a mi papá, proponiéndole  un  negocio y así fue como le dije: “Hagamos una cosas Papá, yo le doy tanto a usted y  trabajo de cuenta mía.” y él me dijo: ” ¿Y usted de donde va a sacar plata? y le dije: “No ya el plante está listo”.

El primer negocio que tuve fue vender chitos, panderos y pasabocas en un cajoncito  colgado al cuello. De allí vi la prosperidad  de los negocios y empecé  a trabajar con mi Papá”

RIV¿Cómo hizo su primer plante o capital inicial?

HJ Vendíamos por ejemplo una docena de chitos, de panderos, pasabocas  o crispetas  y  valía 7 pesos, quedaban 5 pesos de cada docena  y si vendía una docena muy rápido mandaba un compañero que me comprara una docena y me quedaban esos cinco pesitos de ganancia, entonces allí fui haciendo mi capital poquito a poco, pero con eso allí arranqué, no quitándole nada a mis papas sino simplemente siendo muy vivo para los negocios, habilidoso, porque allí no era quitarle sino saber aprovechar el mercado, vendía rápido, entonces no tenía que acudir a mi Papá. Mandaba  un compañero a que me comprara una docena, entonces que hacía, trabajaba con el planté de Papá hasta que me hice mi plantecito.

Allí fui haciendo mi capital poquito a poco, pero con eso allí arranqué, no quitándole nada a mis papas sino simplemente siendo muy vivo para los negocios”.

RIV Eso con lo que arrancó no representa mucho dinero. ¿Cómo hizo?

HJ Mucha gente dice que uno para montar un negocio necesita cantidades de plata, pero no, no se necesita cantidades de plata, sino primero que todo  tener una muy buena suerte con el negocio, porque uno arranca del suelo, arranca con capital muy pequeño y si uno no tiene suerte para los negocios puede traer un capital muy grande y si no lo aprovecha se va y se quiebra.

RIV ¿Hace cuántos años llegó usted aquí a Buga?

HJ Exactamente en septiembre del 2018  ajuste 26 años

RIV ¿Porque escogió a esta ciudad?

HJ Tuve la oportunidad que un hermanito mío laboraba  en Buga, entonces vine a pasar a saludarlo  acá y el patrón de mi hermano me dijo, “no le provocaría venir a trabajar acá al Valle”.

Las tortas y postres hacen parte de las especialidades que ha mantenido Horacio jiménez en la Panadería La Zorba en Buga.

Entonces miramos que garantías habían, que me ofrecían y el primer sueldo que me ofreció  cubría mis expectativas, fuera de  eso tenía un porcentaje en las ventas, entonces me animé y me vine con entusiasmo a trabajar con él, afortunadamente con él laboré muy poquito, por decir unos seis meses, tiempo después del cual no necesitaba mis servicios. Vivo muy agradecido con el señor que fue patrón mío al que le trabajé y me trajo a Buga, porque primero que todo me sacó de Marinilla, fue uno de los pasos para venir a esta ciudad y el segundo porque me echó del negocio y digo esto porque si de pronto  no me hubiera sacado, quizás no hubiera tenido la  oportunidad de montar mi propio negocio, porque tenía un buen sueldo y un buen porcentaje en las ventas, entonces si uno está ganando bueno le da pereza y nervios de moverse, entonces me decía: “Este es un  trabajo bueno, me está yendo súper bien, pues sigue allí”, en cambio me sacó de Marinilla, me trajo para Buga, me despidió del trabajo, me dijo ya no necesito más de sus servicios y entonces esto fue lo que me animó a tener la oportunidad de montar mi negocio con un plante muy humilde en sociedad con otro compañero, aportando un millón trescientos mil pesos en aquel tiempo.

Me despidió del trabajo, me dijo ya no necesito más de sus servicios y entonces esto fue lo que me animó a tener la oportunidad de montar mi negocio”.

RIV ¿Quienes integran hoy su círculo familiar, su esposa y cuantos hijos tiene?

HJ Tengo dos hijas, Verónica, la mayor que tiene 15 años y Brenda Lizeth, la menor que tiene 13.  

RIV ¿En estos 26 años de estar en Buga a quien más tiene que agradecerle  usted por esta empresa  del pan que está ubicada en la calle 21?

HJ Lo que más uno agradece es que a diario le doy gracias a Dios porque Él fue el que me iluminó, porque yo tengo muy buena visión para el negocio pero si no tengo la suerte y el milagroso de pronto no le pega el empujoncito, la ayudita, entonces de pronto no es tan próspera y  le agradezco mucho a mi querida clientela porque ese es uno de los pilares, porque si no tengo clientela puedo tener un negocio muy bonito, una producción muy rica, pero si no le llego al cliente y el cliente no le llega  donde uno, entonces si no hay clientela no hay negocio.

Lo que más uno agradece es que a diario le doy gracias a Dios porque Él fue el que me iluminó”.

RIV Bueno hay mucha gente y muchachos sobre todo que hoy están pensando en ser empresarios, ¿usted que ha sido toda la vida y ha jugado a tener empresa que consejo  o mensaje le da a ellos?

HJ El primer mensaje que le doy  a la persona sea joven, de una edad media o de edad adulta, es: Nunca se lleve la idea que va  montar un negocio para no trabajarle a nadie, porque es la palabra que mas engaña a uno, la gente dice es que voy a montar mi negocio para no tener que trabajarle a nadie y resulta que yo aquí en mi negocio que es estoy acá, es como un barco en donde  yo soy el capitán del barco, porque aquí todos mis colaboradores me mandan, mire hace falta esto, hay que comprar aquello, es que se dañó esto y  tengo que correrles a ellos y la clientela, todos son mis patrones, desde el más humilde que me compra un pancito de doscientos pesos que  es el más barato que vendo, hasta el que me compra  200 o 300 mil pesos en una torta o en bastantes productos, entonces esos son mis patrones, no es que yo voy a montar mi negocio para no trabajarle a  nadie, para mi esa palabra es errónea

Desde el más humilde que me compra un pancito de doscientos, hasta el que me compra  200 o 300 mil pesos en una torta o en bastantes productos, son mis patrones, no es que yo voy a montar mi negocio para no trabajarle a  nadie, para mi esa palabra es errónea”.

RIV ¿Qué mensaje les envía a los clientes y a los que en algún momento podrán ser clientes suyos?

HJ A mis clientes que sigan confiando en nuestros productos, que tengan confianza, que sepan que nuestros productos son de buena calidad, que si hay alguna inquietud o algún malestar, todos somos seres humanos y cometemos errores como una mala atención o un mal servicio, aconsejándoles no retirarse automáticamente como cliente, sino siempre intentar  comunicárselo  a la persona encargada del negocio ya  sea directamente con Horacio o con uno de mis colaboradores, porque uno muchas veces llega y en el momento talvez  no lo pueden atender como uno quisiera, porque a veces andamos con muchos afanes o llegamos de pronto en el día como se dice vulgarmente de malas pulgas y nos disgustamos fácilmente porque no hay un producto o nos toca esperar cinco minuticos, entonces tener al menos un poquito de paciencia y como decimos los paisas:” Al mal tiempo buena cara”, y es mejor que  respiremos profundo tres veces y miremos como vamos  a reaccionar, no reaccionar a la loca. A mí me han dicho, “usted es un ladrón”, yo no me pongo a pelear con un cliente que me dice ladrón, simplemente le digo ,hágame el favor, dígame carero, usurero, pero no me diga ladrón, porque yo no le estoy colocando una navaja en el cuello, no lo estoy cogiendo de las greñas  para que me compre  o sacándole la plata directamente del bolsillo  y a la gente que  quiera llegar como clientes, bienvenidos sean, aquí está el negocio con  las puertas y brazos  abiertos para servirles.

Entrevista de Blademir Bermúdez Bahamón.