Aún es tiempo de salvar la selva del Pacífico

El Pacífico ha resistido durante siglos la devastación de sus árboles y ecosistemas, desde que llegaron los colonos venidos de Europa, cuando la misma selva agreste impidió la acción invasiva de este territorio, santuario de flora y fauna.
Sin embargo, desafortunadamente lo que la codicia y depredación de conquistadores y colonos venidos del otro lado del océano no consiguió, la desmesurada explotación en la era actual ha obtenido, ayudada por las tecnología, logrando que lo que en un momento se veía impensable sea actualmente posible con el despoblamiento de árboles en grandes extensiones de selva que están quedando desnudas.
Evidentemente que el progreso debe llegar a todos los territorios, pero ¿de qué manera se puede conciliar el desarrollo de una sociedad con la ruina de los seres que antes de la presencia del primer ser humano sobre el planeta se encontraban haciendo parte del mismo, aportando las condiciones para que la especie humana pudiera vivir?
“Si se cortan los bosques que hoy tienen la mayor diversidad florística del planeta es muy pequeña la posibilidad que su regeneración natural proporcione el mismo material genético”.
Los últimos 50 años se ha evidenciado un progresivo aniquilamiento de inmensas extensiones de bosques en donde hay especias animales y vegetales que han empezado a considerarse en vía de extinción.

La promoción de la industria de madera y pulpa, la excavación de las riberas auríferas, la siembra de palma africana, la conversión de los manglares en granjas camaroneras y cientos de proyectos dentro de todos estos procesos de producción, que no consultan la sostenibilidad y el equilibrio ecológico, los cuales paulatinamente están llevando a que un gran reservorio de vida y fuente de oxígeno, agua y recursos naturales, gradualmente vaya siendo destruido.
Según conocedores del tema, aunque se intente apreciar como la misma, la selva que se ve hoy es diferente a la que existía a mediados del siglo XX y pareciera que pocos comprendieran como lo único logrado por el desarrollismo incontrolado ha sido su empobrecimiento, a pesar que la selva siempre intente regenerase con su composición florística y sus poblaciones de animales, llevadas por el azar de las interrelaciones y por la necesidad de supervivencia de cada organismo. Si se cortan los bosques que hoy tienen la mayor diversidad florística del planeta es muy pequeña la posibilidad que su regeneración natural proporcione el mismo material genético. Este proceso de cambios debidos a la acción del hombre se ha acelerado en este momento, pero siempre ha tenido por común denominador la utilización primordial del ecosistema para llenar cuatro necesidades sociales: habitar, organizarse, obtener oro y producir madera.
Es mejor así prender alarmas a tiempo que quedarse sin tiempo de hacer nada por la vida y los recursos naturales del pacífico colombiano.
Fuente consultada.
Julio Carrizosa Umaña Profesor Asociado Instituto de Estudios Ambientales
Universidad Nacional de Colombia La selva perenne.

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