Ambientalistas alertan por riesgo de páramos, reservorios de agua

Ambientalistas alertan por riesgo de destrucción de páramos, reservorios de agua, luego de conocida una sentencia de la Corte Constitucional del pasado 8 de septiembre de este 2021, en la que que se da vía libre a las actividades agrícolas y ganaderas de bajo impacto en los páramos, como respuesta a una demanda que había entablado Francisco Javier Lara, en donde se argumentaba que las actividades agropecuarias como el cultivo de alimentos y el pastoreo ponen en riesgo el ecosistema de los páramos.
Imagen superior del Páramo de las Hermosas que comprende los departamentos del Valle del Cauca,Tolima y Cauca.Foto tomada de https://paramosdecolombia.com/
De esta manera la Corte Constitucional determinó que se podrán seguir ejecutando estas acciones ya que representan acciones de bajo impacto.
Según la Corte, el fallo es suficientemente claro al no dar permisos ilimitados al ejercicio de actividades agropecuarias, ni permitir que se amplíen las fronteras agrícolas y por el contrario, están correctamente establecidas las actividades que tienen permiso y las correctas delimitaciones de las áreas. Lo específico que solicita esta Alta Corte es que se “regulen las actividades de bajo impacto, las incorporen en los planes de manejo ambiental de cada zona, capaciten a las comunidades e inviertan en planes y proyectos que les permitan adoptar buenas prácticas que cumplan con estándares ambientales en defensa de los páramos”.
El máximo tribunal de justicia realizó un especial énfasis en que: "la decisión garantiza la protección de los derechos al territorio, la seguridad alimentaria y la identidad cultural de las comunidades campesinas, étnicas y raciales que habitan los páramos”.
Entre los argumentos que se esgrimen en esta respuesta es que en la actualidad los alimentos que se producen en terrenos de páramo en el país benefician a cerca de 120.000 personas y es la fuente de ingreso de cientos de familias campesinas, razón por la cual, campesinos que vivan en zonas aledañas a los páramos, tienen el permiso de cultivar alimentos como cebolla y papa, para garantizar su seguridad alimentaria y puedan seguir aprovechando los beneficios de la tierra de 30 de los 36 páramos que se usan para dichas actividades.
A lo anterior se enfrenta el hecho que bajo la fachada de establecer empresas de producción agropecuaria se puedan estar realizando labores de deforestación masiva, y por otro lado, se esté abriendo una brecha para que organizaciones empresariales o personas dedicadas a la explotación minera, aprovechen el margen que da la ley para realizar sus actividades de explotación sobre los páramos, impactando fuertemente en los ecosistemas, el agua, la fauna y flora del lugar.
En este sentido los índices de deforestación en Colombia siguen siendo inquietantes en ecosistemas que han sido considerados como zonas de reserva natural.
Los 50% de los páramos del mundo están en Colombia
De acuerdo a las estadísticas, Colombia tiene dentro de su territorio cerca del 50% de las zonas determinadas como páramo del mundo, en un país en el que el 70 % de la población vive del agua que allí se produce.
Por su parte representantes de los cultivadores de papa, producto que se cultiva en esta zonas de páramo, han manifestado su preocupación por el desconocimiento que se pueda hacer de las comunidades campesinas que han tenido un arraigo especial con los paramos, en donde han tenido sus cultivos, pues, según ellos, lo contrario sería incrementar los niveles de pobreza, al perder sus únicas fuentes de ingresos.
Páramos en riesgo
De los páramos con que cuenta Colombia, al menos hay cinco de ellos que han sido considerados en situación de alto riesgo como son:
Santurbán en Norte de Santander
San Turban tiene dos amenazas que le han generado serio deterioro causado por las precarias prácticas agrícolas, la inadecuada adecuación de vías, el establecimiento de lotes, la construcción de infraestructuras, la disposición de residuos y por la minería, la cual le ha ocasionado pérdida de biodiversidad por el aprovechamiento de la fauna con la extracción de zonas de bosque
De san Turbán se surte Bucaramanga de agua, con la gravedad que hay periodos donde la cantidad de cianuro y de mercurio, usados en la minería de oro, aparecen por encima de los límites permisibles para el consumo humano.
Almorzadero, también en Santander
En el páramo del Almorzadero, con indebidas prácticas agrícolas se ha perdido buena parte de su diversidad, con la quema de frailejones, sufriendo también un gran impacto minero, (en el subsuelo hay enormes cantidades toneladas de carbón antracita, considerado como uno de los de mayor valor), siendo luego de San Turban el segundo más importante para abastecimiento de agua de Santander y considerado territorio sagrado para los U’wa.
La protección de este páramo es preocupación fundamental de los pobladores de Chitagá, Concepción y Cerrito y la provincia de García Rovira, con factores de riesgo como la contaminación atmosférica, la pérdida de la vocación agropecuaria y biodiversidad, unido a la presencia de grupos armados ilegales y al desplazamiento por expropiación.
Guerrero en la sabana de Bogotá
En este páramo hay agricultura artesanal, ganadería de extensión y minería, dándose la pérdida total de 9.287 hectáreas de bosque y de más de 6.000 hectáreas de páramo, con un profundo deterioro de la calidad del suelo, evidenciando dentro de sus problemas los grandes cultivos de papa y la transición de los ecosistemas de bosque a áreas de pasto.
Cajamarca en el Tolima
Este páramo presenta una evidente amenaza que se agudiza debido a que se talan árboles para comercialización de madera y para la construcción, además parte de su flora es talada sin ningún control con prácticas agrícolas y ganaderas inadecuadas para la conservación del mismo.
Las Hermosas en el Valle del Cauca
Las afectaciones más comunes en las Hermosas que comprende los departamentos del Valle del Cauca, Tolima y Cauca, son la caza de animales silvestres y la quema del ecosistema para la cría de ganado. Según investigaciones de la facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Palmira, el inadecuado uso de la ganadería afecta la química, física y biología del suelo, y la mitigación de la emisión de gases de efecto invernadero. Por su parte el Instituto Geográfico Agustín Codazzi Igac, comprobó conflictos por la explotación minera de oro por multinacionales y problemas de orden público en Amaime.
