Atentado en Santander de Quilichao  cuestiona  otra mirada  con el   Cauca

El atentado de Santander  Quilichao  cuestiona otra mirada con el  Cauca, en una violencia demencial y absurda.

Imagen superior del camión en el que se cometió el atentado.

El  atentado que  estremeció a  Santander de Quilichao en la noche del  pasado viernes 22 de noviembre con el estallido de dos cilindros bomba  lanzados por un camión NPR en donde murieron tres policías, siete resultaron heridos más  tres civiles, siembra de nuevo  la zozobra en un departamento que pareciera nunca tener paz.

Acción terrorista  que según las autoridades proviene  de un grupo  disidente de las Farc.

Las víctimas

Atentado que  se produjo a  las 9 de la noche del pasado viernes y dejó el saldo trágico de  la muerte de tres miembros de la Policía Nacional que fueron identificados como Ever Danilo Canacuan Cuaical, de Cumbal, Nariño;  Jesús Norbey Muelas Ipia, de Piendamó, Cauca; y  Roy Valentino Gallyadi Fernández, de Popayán.

¿Qué pasa con el Cauca?

Los estallidos vuelven a retumbar en un territorio al que parece la paz y tranquilidad siempre se le ha escapado.

Pero la  solución más que  las medidas de emergencia tomadas en las urgencia  de los consejos de seguridad, con el anuncio de incremento de pie de fuerza y mayor acción contra las organizaciones que delinquen, tiene otros factores que de forma inquietante aunque conocidos siguen vistos como de segundo plano.

                Una región rural en el atraso

A pesar de ser su capital Popayán, una de las ciudades que además de ser una de las más antiguas de Colombia,  teniendo a través de la historia una importancia superlativa para el país, siendo por demás la cuna de varios presidentes colombianos, al asomarse hacía  el  resto del departamento se encuentra  la realidad de unos territorios rurales en donde la mano del Estado tibiamente se ha hecho sentir.

“Una región en la que  a pesar de ser la habitación de comunidades indígenas ancestrales con saberes y una cultura  propia, se ha  permitido que la propia dinámica de los acontecimientos encierre a  esta población  entre los actores violentos”.

Carreteras veredales que tienen la apariencia de trochas y caminos de herradura, unos productores agrícolas en el aislamiento más pavoroso de la mano de los gobiernos y el sentimiento por esas comunidades de ser miradas como la Colombia marginal que solo es noticia por los bombazos y las muertes violentas que  sumen cada vez más a estas poblaciones en el desconcierto.

Una región en la que  a pesar de ser la habitación de comunidades indígenas ancestrales con saberes y una cultura  propia, se ha  permitido que la propia dinámica de los acontecimientos encierre a  esta población  entre los actores violentos, en una situación que se tiende a complejizar por el involucramiento  de organizaciones locales y del exterior que con poder económico avanzan en la ocupación del territorio para sus negocios ilícitos.

Queda así  la posibilidad de revaluar estos hechos  teniendo otra mirada, dándoles el verdadero valor a unas comunidades nativas que en sus resguardos son los custodios  del gran y fundamental activo vital que permite que haya las condiciones para la vida en el planeta.

 

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Author: Marco Antonio Reyes

Editor de la Revista Imagen De Los Vallecaucanos Región Pacífico y de su portal en internet,con una formación académica en el area de la educación, de las humanidades y una preparación en el campo de la comunicación humana aplicada en los medios de comunicación, ha desarrollado en varios años un laboratorio experiencial por medio de un trabajo continuado con diferentes comunidades y grupos sociales en Colombia, logrando obtener un patrón metodológico altamente efectivo en procesos organizacionales,cumpliendo con el objetivo de crear puentes comunicantes a partir del ejercicio informativo.