Amparito Fernández, la historia conmovedora de una artista

Amparito Fernández, la historia conmovedora de una artista, es la titulación más precisa que puede tener la crónica de la vida de una mujer que en los años 1980 se proyectaba con una de las mejores  voces del momento de la canción ranchera y popular, pero que con el paso de las años el destino la llevó a  vivir una de las más difíciles y penosas situaciones por las que pude atravesar cualquier ser humano.

Imagen superior: Amparito Fernández. Foto de Alonso Moreno Sáenz.

Una vida que desde sus comienzos fue difícil en un hogar en el que padeció los escases de recursos en el hogar donde vivió sus años de adolescencia en el barrio Santa Bárbara de Guadalajara de Buga-Valle del Cauca.

Sin embargo lo imposible se hizo realidad pues la tenacidad y el  talento que traspiraba  la condujo a aprender a tocar la guitarra y a  cantar.

“Una mujer que en los años 1980, se proyectaba con una de las mejores  voces del momento de la canción ranchera y popular”

De esta manera  Amparo Mercedes Fernández, como es su nombre de pila, se convierte en la artista especial invitada a las reuniones familiares organizadas por  sus compañeras  del entonces Colegio Esmacolen en Buga,  a   las  que ella siempre acudió para brindar lo mejor de su talento, como lo recuerda Jacqueline Sánchez, una de sus antiguas compañeras de estudio.

Amparito Fernández. Foto de Alonso Moreno Sáenz.

Su paso por el bachillerato fue breve, pues su pasión por la música y la ausencia de apoyo y estímulo dentro de su formación académica para alternar música y academia, la desanimaron para continuar sus estudios.

Aquí es donde llega el impulso de Vidal Elías López q.e.p.d, quien más que un promotor y gestor cultural, se podría describir  como un poeta de la acción  que con muy poco dinero en sus bolsillos pero mucha pasión  en su corazón, conseguía elevar  el espíritu de los incipientes  artistas que apadrinaba, la mayoría  ilusionados con la posibilidad de llegar a ser famosos,  pero abrumados por la pobreza y  pocas  oportunidades, como acontecía en el  caso de Amparito.

Realidad que se vive  en un país como Colombia en donde dedicarse a vivir del arte es cosa seria y de valientes.

Así fue como  de la mano de Vidal Elías López, este quijote de la cultura, que  Amparito Fernández  consiguió grabar su primer sencillo en los estudios  de discos Fuentes en la ciudad de Medellín, empezando a cristalizarse el sueño de la nobel artista.

 

Vidal Elías López. Foto de la Fundación Casa del Poeta y el Artista.

“Así fue como  de la mano de Vidal Elías López, este quijote de la cultura, que  Amparito Fernández  consiguió grabar su primer sencillo en los estudios  de discos Fuentes en la ciudad de Medellín”.

Pero el camino del artista y particularmente en un país como este, cuando no se tiene plata, padrinos ricos, ni padrinazgos de políticos influyentes, hace difícil que alguien pueda surgir.

Lo anterior y seguramente que razones personales hicieron que Amparito viera aplazado indefinidamente su camino a la consagración como cantante, llegando a ser considerada  como  una  de las voces más privilegiadas de la época, a tal punto que en  su primera producción discográfica se le presentó como la “Voz Ranchera de América”.

De allí se pierde su rastro, hasta que de pronto llega en la actualidad un rumor asombroso que hablaba de la situación deplorable en  la que se encontraba la artista en esta ciudad, sumida en la adicción y  en un estado de indigencia.

Algo, de “no te lo puedo creer”, pero como en el  decir popular prevalece el dicho,  “si  se  dice por algo será”, el chisme o como  podría denominarse la “versión chísmica”, cogió fuerza y  así ya se hablaba de la vergonzosa situación de esta mujer.

Amparito Fernández. Foto de su hijo Fabio Andrés Tenorio Fernández

Pero, así los ángeles no se vean en físico, de que los hay, los  hay,(como se diría) y de carne y hueso y ,entre ellos apareció alguien que envió una foto de la cantante que fue hecha viral en redes sociales   y vista por un  quien fuera hace muchos años una de sus compañeras de estudio, Jacqueline Sánchez, luego de ser  la imagen compartida  por el periodista Alonso Moreno Saenz, (amigo y aliado de esta casa editorial), quien recibe la comunicación de la amiga de la artista, con una noticia que en esta ocasión si se puede decir que en medio de todo es  buena: se tenía la dirección en la ciudad de Tuluá en donde se encontraba Amparito Fernández.

La  verdad de los hechos

Nadie se había  tomado el trabajo de confirmar  esta versión, y con Covid a bordo   se hacía dispendioso que cualquiera se diera su viaje  por Tuluá para ubicar a Amparito.

Jacqueline Sánchez,ex-compañera de estudios de Amparito Fernández.Foto de video de Alonso Moreno Sáenz.

Pero la verdad  de los hechos se conoció y  echaba por tierra  una de las más grandes infamias  que se estaba cometiendo con un ser humano del que se estaba denigrando, pues Amparito ni estaba perdida en la drogadicción, ni en condición de habitante de la calle, simplemente el infortunio y las injusticias de una sociedad que no ampara a sus artistas y personas de talento, dejó sola a una mujer madre cabeza de hogar, luego  que un trágico accidente de tránsito, con un fuerte golpe que sufrió en su cabeza, la dejara con una discapacidad mental y física que le impidió volver a trabajar en su sala de belleza en el barrio Farfán, con la  que ya prosperaba con su clientela.

Maríanella Rodríguez. Hermana de Amparito Fernández.Foto de archivo familiar.

“La verdad  de los hechos se conoció y  echaba por tierra  una de las más grandes infamias  que se estaba cometiendo con un ser humano”.

Con el producido de su trabajo  vivía en condiciones dignas, sosteniendo a su hijo Fabio, que en el momento del hecho contaba  con tan solo seis años y quien milagrosamente no sufrió lesiones de gravedad, yendo en la motocicleta con  su madre  en el momento que fue arrollada brutalmente  por detrás por un vehículo.

Es de esta forma como son ya son trece años de un accidente que le cambió la existencia a Amparito Fernández,  quien acompañada por su hijo Fabio Andrés Tenorio Fernández, que cuenta hoy con 19 años de edad   y asistida  por su  hermana Marianella Rodríguez , vive uno de los momentos más difíciles, con el servicio de energía y gas  suspendidos hace dos años y  una deuda por  2 millones  de pesos de impuestos que debe al municipio de Tuluá, que la tiene a punto de perder su casa.

Fabio Andrés Tenorio Fernández, hijo de Amparito Fernández.Foto de Facebook.

“En las tinieblas  de la noche tulueña se enciende con  la  chispa  de la  alegría  que libera Fabio con  el  punteo de las cuerdas de su   guitara rota”.

Pero aunque parezca paradójico decirlo, en medio del más sombrío panorama, hay algo que además de conmover llena de un profundo sentido de esperanza y paz interior, pues  a pesar de  todo, la fe sigue alimentado el calor de un hogar, que en las tinieblas  de la noche tulueña se enciende con  la  chispa  de la  alegría  que libera Fabio con  el  punteo de las cuerdas de su   guitara rota, de la que saca las mejores notas, anhelando poder llegar a cumplir con  los sueños que su madre Amparito Fernández le faltó por  alcanzar.

Vea video documental  en el enlace de You Tube.