Alarma por  monopolio de semillas hace   temblar  a  agricultores  en Colombia

Una alarma por un monopolio en la propiedad  de  las semillas hace temblar a  agricultores  en Colombia, ante las directrices de la  Unión Internacional para  la Protección de las Obtenciones Vegetales –UPOV;  a las cuales este país  se ha acogido luego de  suscribir el Convenio UPOV 1191,en razón de haber sido esta una condición interpuesta por parte de los Estados Unidos y la Unión Europea  para la firma de los Tratados de Libre Comercio –TLC.

Foto tomada de Agencia de Noticias Universidad Nacional de Colombia.

Redacción: RIV

Un hecho que en algunos países no ha dejado una experiencia muy satisfactoria para los productores agrícolas, especialmente para los pequeños y medianos agricultores en países como Argentina y México, en donde luego de  varios  años en la aplicación de estas normas, ellas   han dado como resultado la expansión de monocultivos a la mayor parte de las áreas cultivables, el control absoluto de la venta y comercialización de semillas en manos de monopolios agroindustriales y la disminución de la población campesina, que  en algunas regiones está  casi al borde de la extinción.

En el caso específico colombiano esta normatividad internacional  a la que se ha suscrito  Colombia se ha reunido en la  Resolución 970 de  2010 del Instituto Colombiano Agropecuario ICA, la cual prohíbe a los  agricultores  almacenar semillas de sus propias cosechas para siembras futuras y a cambio permite únicamente la compra de semillas “certificadas”.

“En países como Argentina y México han dado como resultado la expansión de monocultivos a la mayor parte de las áreas cultivables, el control absoluto de la venta y comercialización de semillas en manos de monopolios agroindustriales y la disminución de la población campesina”.

Hecho que ha sido uno de los motores de las airadas protestas de los productores agrícolas, siendo visto como una forma de favorecer a empresas multinacionales como Monsanto, Dupont y Syngenta, las organizaciones más fuertes en el mercado  de los alimentos transgénicos.

Polémica que se hizo viral en las redes sociales luego   del documental 9.70 de Victoria Solano,  en el que  se observa  la  destrucción por parte de  agentes estatales  de  70 toneladas de arroz producidas por los cultivadores de Campoalegre, en Huila, debido a que  las semillas que utilizaron no eran certificadas.

En su defensa el instituto ha advertido que el espíritu de la resolución es el control fitosanitario para garantizar que los agricultores tengan semillas de excelente calidad.

Sin embargo en el citado documental y en otros medios de  comunicación se han presentado  varios casos de contaminación de semillas certificadas que han generado grandes pérdidas a los agricultores, esta vez sin que existan herramientas legales que obliguen a los productores o vendedores de estas semillas a responder.

En este sentido una de las mayores críticas que se la hace a la Resolución es que utiliza todo el aparato legal del Estado para reprimir y castigar a los ciudadanos que usen, regalen, intercambien o comercialicen cualquier tipo de semilla, mientras a los productores y vendedores de semillas certificadas no se los obliga a asumir ninguna responsabilidad.

Entre las situaciones que han generado desconcierto está la que se conoció con  el caso de una orden de destrucción de las semillas de una variedad criolla de algodón, incluyendo el material parental, obligando a agricultores en Córdoba y Tolima a sembrar algodón transgénico de Monsanto que no produjo los resultados esperados, por lo que muchos se quebraron.

En Colombia hay diferentes posiciones a favor y en contra sobre la  aplicación de estas  normas de “derechos de obtentor de variedades vegetales” a las semillas transgénicas y sobre cómo reglamentar los controles fitosanitarios.

Surgiendo en el  debate coincidencias en donde  varios  creen que tanto las semillas criollas como los pequeños productores deben ser excluidos de esta reglamentación, habiendo ambigüedad  y faltando claridad en la  Resolución 970.