Domingo, 11 de octubre de 2026 Región Pacífico

Un día que dura ocho, la Octava de Navidad

Navidad
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Un día que dura ocho,es la Octava de Navidad,la celebración litúrgica que cumple la Iglesia Católica desde sus primeros siglos haciendo que el día del nacimiento de Jesucristo se prolongue durante ocho días hasta el primero de enero.Días  en los que  se contempla un aspecto del misterio de la encarnación del hijo de Dios.

Imagen superior. Pesebre de la Basílica del Señor de los Milagros de Buga-Valle-Colombia.

Una tradición que se toma desde el pueblo judío, teniendo sus raíces  en el Antiguo Testamento.

Es así como los judíos celebraban las grandes fiestas por ocho días y la Iglesia nunca perdió esta  costumbre.

De acuerdo a la escritura bíblica  Dios hace unos 4000 años  hizo una alianza con Abraham y su descendencia, cuyo signo es la circuncisión en el octavo día después del nacimiento. (Cf. Gen 17,10). Desde entonces la octava (ocho días) ha sido tradición del Pueblo de Dios. Por eso Jesús, como todo judío, fue circuncidado en el octavo día. En ese día recibe su nombre: «Jesús» Cf. (Lc 2,21). Jesús resucitó el día después del Sábado, el día después del séptimo día de la semana.

Los Padres de la Iglesia cristiana  en el siglo II se refieren al Domingo como el «octavo día».  La epístola de Barnabás (c. 130AD): «celebramos la fiesta gozosa del octavo día en que Jesús fue resucitado entre los muertos». S. Justino mártir escribe que el octavo día posee «una cierta importancia misteriosa». En la actualidad La Navidad y la Pascua se celebran con su octava.

Durante la octava también  se celebran  en tres días consecutivos, tres fiestas:

San Esteban, el 26 de diciembre. Mártir. Representa aquellos que murieron por Cristo voluntariamente.

San Juan Evangelista, el 27 de diciembre, representa aquellos que estuvieron dispuestos a morir por Cristo pero no los mataron. San Juan fue el único Apóstol que se arriesgó a estar con La Virgen al pie de la cruz.

Los Santos Inocentes, el 28 de diciembre, representan aquellos que murieron por Cristo sin saberlo.

El domingo después de la Navidad celebramos la Sagrada Familia,modelo de toda familia en la tierra.

El primer día del año , la festividad de María Madre de Dios, terminando así la octava.

El 6 de enero es la fiesta de la Epifanía o manifestación del Señor a los Reyes Magos. (En muchos lugares la Epifanía se traslada al domingo entre el 2 y el 8 de enero).

Un día que dura ocho, la Octava de Navidad
La primera representación que se conoce del nacimiento de Jesucristo(Pesebre) fue realizada con personas y animales en vivo por San Francisco de Asís,en el año de  1223 en la ermita de Greccio, en Italia.

La temporada de Navidad termina con el bautismo del Jesús.

El ciclo litúrgico llamado Tiempo de Navidad, abarca desde el 25 de diciembre, fiesta del Nacimiento del Salvador, hasta el 2 de febrero, fiesta de la Purificación, comprendiendo, por lo tanto cuarenta días. Su objeto es celebrar con transportes de gozo el Nacimiento del Señor, en Belén; su infancia y vida oculta, en Nazareth; y las primeras y solemnes manifestaciones del mismo a los hombres.

Por su objeto y extensión puede dividirse esta temporada, y, en la Liturgia, de hecho se divide, en dos períodos:

El primer período de Navidad, propiamente dicho  abarca los quince días comprendidos entre esta fiesta y la de Epifanía y el segundo Período de la  Epifanía(Adoración de los Reyes Magos o Sabios de Oriente)  va hasta el Domingo de Septuagésima.

Este período es una fiesta no interrumpida en torno a la cuna de Belén, donde la Iglesia contempla y celebra embelesada los encantos y grandezas del Divino Infante, y también las alegrías y excelencias de la Virgen Madre.

El  segundo período ensancha más el horizonte litúrgico y pone de relieve las manifestaciones del Hijo de Dios principalmente en el misterio de la Adoración de los  Reyes Magos, en el de su Bautismo, y en su primer milagro, en las bodas de Caná.

Toda esta temporada es de alegría, pero no de una alegría desbordante y triunfal, como la de Pascua de Resurrección, sino reposada y sonriente, cual la que inundó a José y a María en la intimidad de la cuna de Belén.

Fuente: http://www.iglesiadelrosarioroquetas.com/la-octava-navidad/

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